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Mis intereses, ¿son míos o de ellos?

Updated: Feb 18, 2021

(Interpretación inspirada en pensamientos de Ortega y Gasset)


La dominación y emancipación siempre han sido temas coyunturales a lo largo de la historia. Blancos vs. Negros, Hombres vs. Mujeres, Ricos vs. Pobres, etc. Y son temas que siempre seguirán en la palestra, ya que toda lucha entre "clases" o estratos sociales, está direccionada a la obtención de un poder que a la final será utilizado para dominar a otro grupo. Por lo que empieza aquel círculo vicioso en el que “los débiles” luchan y se convierten en “los fuertes”; luego “los fuertes” se convierten en “los débiles”, y seguirán luchando para volver a ser “los fuertes”.


Entonces... ¿Qué se debe hacer? ¿En qué lado me he ubicado? ¿Hasta qué punto se puede tener libertad dentro de una perenne lucha de poder?


Es imprescindible recalcar que las relaciones de poder son inherentes en la sociedad. Y si bien es cierto, se puede considerar casi imposible poder salir del sistema opresor en el que se vive. Sin embargo, por lo menos se deberían focalizar todos los esfuerzos en encontrar qué es lo que realmente queremos, sin que esto responda a las imposiciones de la clase dominante. Pero si MI decisión, opinión o gusto fue impuesto, ¿es realmente mío?


Es aquí en donde aparecen los conceptos de hegemonía, clases, poder e ideologías dentro de una misma encrucijada. Primero debemos reconocer que todos formamos parte de alguna clase, ya sea una clase dominante o subalterna. Y si bien es cierto que todos somos capaces de recibir y transmitir estímulos comunicacionales, no todos tenemos la posibilidad de hacerlo en grandes escalas. No es lo mismo ser usuario de Facebook, que ser el dueño de Facebook. Y no, los estímulos comunicacionales no solo son medios de comunicación.


Recibimos estímulos comunicacionales desde la política, religión, cultura, etc. Todo eso que nos pretende indicar qué está bien y qué está mal, o qué es lo mejor y qué es lo peor; todos esos son estímulos comunicacionales. Porque nos “estimulan” a pensar como pensamos, a decidir lo que decidimos y a querer lo que queremos. Lo que a la larga nos ha hecho pensar que es “normal” vivir la realidad en la que vivimos. Es más, estos estímulos son los que se anteponen ante nuestra decisión de aceptar algo como “normal” o no. Ni siquiera podemos hablar de una “minoría” para decir que es “anormal” o “inaceptable”, porque todo es cuestión de quién es más fuerte y quién tiene el poder de imponer su pensamiento, esparciéndolo con mucho más alcance. Los grandes hegemones, ellos deciden qué debe ser aceptado y replicado.


Entonces, como es una ideología impartida, les será necesario buscar efectivos medios de reproducción para sus ideas o para el material ideológico que, según Adorno y Horkheimer, se han creado con ese mismo fin: "Transmitir mis ideas de una forma masiva y consumible." Se puede decir que estamos dentro de una lucha interna y externa, en la que para poder evitar seguir enfocándonos y consumiendo solo la cortina de humo, estamos obligados a identificar al grupo hegemónico al que estamos respondiendo y re preguntarnos si somos libres para tomar decisiones. Solo así seremos capaces de reconocer y separar nuestros verdaderos ideales basados en nuestros principios de aquello que nos han impuesto. Ya que para poder construir, decidir y luchar por algo, debemos saber qué es lo que queremos defender.


De tal manera que, aunque nos convirtamos en "trouble makers", por lo menos estaremos defendiendo nuestros ideales y nuestra autonomía de pensamientos.


¿Qué dice lo que consumo de mí?

¿Qué dice lo que publico de mí?

¿Qué dice lo que compro de mí?


¿Realmente me representa a mí o a alguien más?


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